Miguel Fisac (Daimiel 29-9-1913, Madrid 12-5-2006) inicia su ejercicio profesional en 1942, en una España de clara ruptura con las practicas racionalistas de los años 30 y de vuelta a un nacionalismo que propugnaba una corriente historicista y clasicista. Fisac por edad y también por convicción, aparece como el primer exponente de una joven generación de arquitectos, que a finales de los años cuarenta adoptará una nueva visión de la arquitectura próxima a los nuevos postulados organicistas, de corte humanista, que estaban surgiendo en Europa. La personalidad de Miguel Fisac aglutina mejor que la de ningún otro de su generación, en los años de posguerra, la figura del arquitecto moderno por antonomasia. Su actividad no se reduce sólo al campo de la arquitectura, sino que su talante polémico, inconformista e innovador le harán participar en coloquios, conferencias y congresos, escribir artículos en periódicos y revistas especializadas y disfrutar de una fama, que transcenderá el ámbito profesional, para ser el arquitecto más popular y conocido de su generación, sobre todo, por el carácter innovador de sus iglesias. Su trabajo recorre toda la segunda mitad del siglo XX. Con más de 60 años de profesión y más de 350 proyectos construidos, es uno de los arquitectos más longevos y más prolíficos de nuestro país pero, aun así, siempre menciona sus dos grandes batallas perdidas: el urbanismo y la vivienda social. Ambas han quedado simplemente en un intento: la primera, desde sus teorías formuladas en su libro La Molécula Urbana y la segunda, desde sus patentes de sistemas prefabricados de hormigón pretensado.La fama o el reconocimiento profesional le ha llegado de una manera muy desigual, sin que su figura se valorará como merecía hasta que en 1993 la Escuela de Arquitectura de Munich –conmemorando su octogésimo cumpleaños-, lo rescatará del olvido al que había sido desterrado. A partir de las exposiciones en Munich, Regensburg y Weimar y, la concesión por parte del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, de la Medalla de Oro de la Arquitectura (1994), se sucederán las exposiciones y los homenajes a lo largo de toda la geografía española, los reconocimientos y los premios, entre los que cabría destacar el Camuñas en 1996 o el Nacional de Arquitectura del 2002.  
Hijo de un farmacéutico, la guerra civil interrumpió sus estudios de arquitectura en Madrid. Permaneció escondido durante el conflicto en su localidad natal, Daimiel. Se titula en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1942 con la obtención del Premio Superior. Disconforme con la arquitectura de su tiempo, logró un estilo de gran personalidad, en el cual incorporaba originales soluciones estructurales con hormigón pretensado y sus características vigas-hueso.

 

   
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